Gentes

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Soy peronista y español, se definía risueño alguien que conocimos camino de la inauguración de una exposición en un moderno edificio del puerto. Españoles peronistas, kichneristas y sus contrarios, que en diferentes entornos acusan y defienden con la misma pasión. “¿Recuerdan el corralito? A ustedes les van a pasar lo mismo, ustedes no saben salir a la calle, mientras no haya tres millones de personas en la calle, no tendrán nada que hacer” argumentos con copa de vino en la mano entre la vanguardia artística, jóvenes directores de cine, guionistas, productores, a quien otro asistente define como los que “quieren ser europeos, una especie de crema blanca del café, y no pueden, claro”.

Un director que trabajó varios años en Barcelona, y nos lo cuenta. Chicas pegadas a sus chicos, literalmente a sus costados, parecería entonces director con chica el título de la obra. Sus faldas cortas y tejidos livianos vuelan sobre sus piernas, se enredan en las de ellos en el viento de la terraza sobre la que al final del día amenaza tormenta.

Hemos navegado por el Río de La Plata en un barco a vela. Te recordaba que era río y no mar, a pesar de su extensión que pierde la vista, surcado de numerosas embarcaciones con los altos rascacielos de Buenos Aires al fondo,  el color caramelo de las olas que cuando salpicaban y te llegaban hasta la boca, no salan.

Jorge, el  capitán del Don Fierro, que a mediados de los ochenta decide volver de su exilio en España “porque supe que o volvía entonces o ya me quedaba para siempre” recuerda con nostalgia que llegó a Madrid camino de Barcelona, pero ya no pudo marcharse de la ciudad, acogido por buena gente, atraído por su vida. “Tengo una amiga que se quedó y acaba de volver, después de treinta años, que me dice que regresa y vive  su segundo exilio, porque después de treinta años en España, al volver a su tierra, es lo que siente”

Horas con la mirada sobre el agua encrespada, subir y bajar en un vaivén como el de la vida misma, en ese río de La Plata me he despedido con calma de mamá, de la que navegando otras aguas, cerca de una isla española, este verano no supe o pude despedirme, porque ¿cómo una se despide bien para siempre, de la madre, puede alguien decirme?

Mi hija se marchó, vive en Cádiz. Tuvo un hijo allí con un español -nos cuenta el artista Roberto Fernández, premio nacional de artes plásticas en textil mientras nos enseña su peculiar hogar donde pasamos una tarde agradable- y ahora ¿cuándo voy a poder ver a mis nietos? Es un exilio de abuelo involuntario”.

La casa de Roberto Fernández
La casa de Roberto Fernández
Diego Paqué y Roberto Fernández
Diego Paqué y Roberto Fernández

Tardes y anocheceres, confidencias y reflexiones con Andy, que me cuenta sobre sus ocho años de trabajo en una ONG suiza, de donde tuvo que regresar cuando los fondos europeos comenzaron a menguar. Ahora asiste a un taller de patronaje y costura y trata de emprender un negocio de arreglos con servicio en oficinas.

Hemos vivido en la maravillosa finca de un colega cuyo último trabajo fue como director de comunicación de un empresario europeo “hasta que a los 46 decidí que ya no trabajaba más” Diseñó un portal de sostenibilidad y se le puede ver recorriendo los campos entre caballos, ovejas y cerdos en un paisaje que remite a una veraniega campiña inglesa. Nos bañamos en el río que en la parte más alejada de la casa discurre bajo una frondosa vegetación, yo sin pasar de las rocas del arroyo que se bifurca en su costado, que tanta agua y follaje me impresiona.

Espacios, oficios, lugares, ideas y  gentes… vivencias en ciudades, calles, pueblos y campos…

… en unas horas emprendemos el viaje de regreso a Uruguay, donde planeamos llegar hasta la frontera con Brasil.

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Un comentario en “Gentes

  1. ¡¡Que alegria!….Cómo te siento !!….emocionada, libre, y feliz, y contenta. Este mundo ahora es otro, para ti, y también para mi por tus “benditos’ escritos. Te leo fascinada y se me hace corto.
    Observadora y vivaz captas lo que te envuelve a tu alrededor, al paso de tu periplo, y nos das mucho. Hallas la tranquila serenidad y nos dejas tus palabras que hacen historias de vivencias diarias ,de hallazgos de vidas en la tuya….y las muchas situaciones
    Te sigo fascinada esperando lo siguiente …..donde nos dejamos para volvernos a encontrar

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