La beca

Arsén día 10 de 1988
Hola Lola. Son las siete de la tarde y me pongo a escribirte para contarte cosas. En primer lugar te digo que me alegro tanto de que te hayan dado la beca, Lola. También quiero que tú no te demores (desmorones) porque estés trabajando y estudiando, ya se yo lo que te está costando. Cuantas veces piensas tu que me digo a mí misma cuanto le está costando a mi hija de mi alma llegar a donde quiere llegar. Cuando veo en la tele como hablan y los puestos que tienen digo ay dios mío cuando veré a Lola en un puesto así, pero si dios quiere ya Lola que has recorrido tanto camino ya te falta estirar los dedos y enseguida enseguida llegará, tendrás lo que por toda tu vida has luchado has pasado hambre, has tenido que soportar y has tenío que pasar porque tu querías que tu único camino era que luego mira, tú sola estas saliendo, cuando me acuerdo todo lo que habrás pasado para llegar a donde estás me remuerde la conciencia de haberte traído a este mundo, pero cuando veo que estás a dos pasos y me dices lo de la beca y que a cada día vas más lejos Lola me siento más fuerte y cuando yo escuche que la gente te esté escuchando se acabaron las penas ¿no ves yo? ya no nos acordamos de los malos ratos Lola que han sido setenta días tirados en el suelo. Algunos días teníamos que calentar las piedras para calentarnos las manos y tampoco era bueno el calor con tanto frío, date cuenta qué cambio, o sea es lo mismo cuando comes caliente y te bebes un vaso de agua. A veces Lola teníamos, yo por lo menos lo hacía y se lo decía a papá que lo hiciese, que apretar la punta de los deo er pien con toda tu fuerzas contra el suelo, ya que así les hacíamos trabajar porque al llevar las rodillas en tierra la pierna desde ahí para abajo no hacía movimiento o se te quedaban los pies sin movimiento. No tenía que contarte esto Lola, pero sé que te animará a pasar tus malos ratos de nervios de exámenes, de no poder dormir a seguir palante.

Un día que fuimos papá y yo a rebuscar y hacía un hielo Lola y un viento que afeitaba en seco y era aquí mismo en las olivas de la cuneta, Lola, y con el afán de luchar por vivir Lola, para luego morir, papá quería venirse ¿lo ves? ya tieso y que yo ver ya que era verdad que se helaba y que se venía. Le dije mira Abel no me parece bien dejar esto aquí ya que cada oliva Lola sacábamos unos kilos. Voy a ir a casa y me traigo más ropa, le dije yo, y vine y eso que llevábamos gorros, chaquetas con más gorros, con pantalones, en fin que luego nos pusimos más ropa, chaquetas más gordas, los oídos tapados, ya ves tapados que si papá decía algo me tenía que tocar para sentirlo y yo si quería decirle algo tenía que tocarle a él, pero esa es la vida, Lola. Hay que luchar por conseguir lo que uno quiere. Tu conseguirás el puesto que te corresponde y nosotros hemos conseguido unos cuantos kilos de aceituna para sacar aceite y no pasa nada.
Ya te lo he contao, en fin… esa es la vida, hay que luchar para poder vivir hija mía. Tu sigue que no te tengas que ver ahí tirada, sigue con tu beca ahora un poco más y ya lo alcanzas. No gastes dinero en llamarme, escríbeme si es preciso todos los días.
Besos.

Razones en las cartas

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Un comentario en “La beca

  1. A la mierda la retorica
    la diplomacia
    Las buenas palabras….
    Joder joder!
    Hay que luchar siempre,y no por nada mas que un sueño.
    Ostia! Es asi mismo..asi de verdad.
    La vida en ello…
    Mi mas grata admiracion a vosotr@s.
    A ti escritora.

    Lucha por un sueño y contra quien quiere mantenernos despiertos siempre!!

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