Un primario deseo

Que nunca te pase a ti. Me lo dijo con ese tono de sentencia inapelable que suele usar cuando pone el dedo en la llaga. Ella es directa. Hace preguntas que yo nunca me atrevería a hacer. Usa palabras tan descarnadas que me producen un estremecimiento. Sobre todo cuando estamos juntos y sus palabras o sus preguntas no van dirigidas a mí. Siento vértigo ante la previsión de una posible reacción brusca de su (nuestro) interlocutor. Y, sorprendentemente, esa persona, contesta. Y con aparente sinceridad. Sin acusar una violencia en las preguntas que a mí me parece intolerable. Lo que … Continúa leyendo Un primario deseo

Voces en un patio

El olor ocupaba todo el espacio y parecía tener forma redondeada entre los muebles, el armario de tres cuerpos con el espejo en medio, sin llegar a tocar la cómoda de la derecha ni alcanzar la cama del fondo. Al cerrar la puerta estaba allí, denso, gaseoso, pulsátil, presente en ausencia de él, un olor cuyos contornos desaparecían al encender la lámpara de foco y cristal labrado polvoriento pegado al techo. Sin embargo prefería no encenderla, y tras el sonido de la puerta al cerrarse a su espalda, se quedaba quieta un instante en medio de los espejos de cómoda … Continúa leyendo Voces en un patio

Un verano muy al sur

La tía Lili había venido este verano. Con ella había llegado, como todos los años, el tío Venancio. Tan comunes eran las visitas que habíamos olvidado que fue el tío quien un día había traído con él a su mujer, de tan lejos, al volante del coche grande y lujoso, que también traía. En una sillita en la parte de atrás viajaba esta vez su bebé, que había nacido el año anterior y lo miraba todo con sus enormes ojos negros bajo los rizos rubios, sin entender nada. No por su corta edad, sino por el idioma, que era distinto … Continúa leyendo Un verano muy al sur

Tarde libre

Se impacientó ante la puerta, intentando encontrar con las yemas de los dedos la carterita de las llaves dentro del bolso. Cuando llevaba tanto rato que ya empezaba mentalmente a buscar soluciones para su pérdida, entre furiosas exclamaciones ahogadas en los labios, el índice de la derecha la tocó en una esquina del bolso habitado por pañuelos de papel, estuche para las gafas, agendas, monedas, cigarrillos y una amplia gama de perfumería. Con la desazón por el mal rato frente a la puerta, se olvidó de limpiarse las suelas de los zapatos en el felpudo y, al poner la huella … Continúa leyendo Tarde libre

Suplicio chino

Era un un golfo prematuro. Su mayor entretenimiento consistía en saltar las tapias de las tabernas, por donde sabía que estaba el almacén, y robar todas las botellas que le cabían entre los brazos. Más de una vez estuvo a punto de darse un golpe serio que fuera más allá de las rodillas heridas en el momento de saltar. Apilaba las botellas en el bajo de una escalera donde se reunía a fumar la cuadrilla de adolescentes del poblado. Tenían una cerradura que no les costaba nada abrir y menos volver a cerrar y allí, en la oscuridad, fumaban durante … Continúa leyendo Suplicio chino

Aciertos que parecieron errores

Llamaron al timbre de la puerta y tardé un poco en llegar, y eso que eran apenas unos metros, pero con la barriga tan gorda, me movía malamente. Por la mirilla la imagen de un joven con chaqueta, corbata, repeinado, un vendedor, un viajante. Le abro y me cuenta su catálogo, ensayos, enciclopedias. No, gracias, cojo libros de la biblioteca pública, novelas, biografías, sigue desgranando el joven comercial haciendo su trabajo, me gusta ir a las librerías, argumento, no quiero comprar nada, prefiero ojear las estanterías y decidirme, biografías, diccionarios, continúa en uno de los más arduos oficios, el de puerta … Continúa leyendo Aciertos que parecieron errores